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LOS 10 MEJORES SCORES DE 2018



Anunciado por Ignacio Granda

Agregada en Lunes, 24 Diciembre, 2018

  LOS 10 MEJORES SCORES DE 2018

2018 nos dice adiós y con él una cosecha con más luces que sombras, que nos confirma que el clasicismo vuelve a ser el refugio de los aficionados más o menos melancólicos (entre los que yo me encuentro). Y, como suele ser habitual, mi selección anual desde una perspectiva subjetiva, que a buen seguro deja en el tintero obras notables que bien podrían haber formado parte de ella.
Así pues, los 10 mejores scores de 2018 (no distribuidos en orden de preferencia) son los siguientes:

Solo: Una historia de Star Wars (John Powell y John Williams)

Powell y Williams, toda una combinación artística explosiva. Nos encontramos ante una de las bandas sonoras más eficaces de 2018 y es la demostración del talento melódico de dos compositores siempre obsesionados por encontrar la textura adecuada en cada una de sus obras. En este caso, el maestro Williams nos regala el que puede ser considerado tema del año, el dedicado a Han Solo. Por su parte, Powell no se limita a recrearlo sino a pulirlo de manera más que eficaz; pero no se queda ahí, pues el score es una lluvia de leitmotivs profundamente ricos en detalles y cuya mayor cualidad es la de ajustarse cual guantes al desarrollo adrenalínico de la historia.

Max and me (Mark McKenzie)

Aunque la película de animación es de hace dos años, el score se editó este año, y, de hecho, Max and me está aún por estrenar en muchos países. McKenzie nos regala otra obra maestra del género como lo fue la anterior El gran milagro. Partiendo de un elegiaco tema principal, el compositor norteamericano elabora una partitura que deambula alrededor del mismo como fiel acompañante melódico, y dejando en el oyente una sensación de pura y serena armonía.

María, reina de Escocia (Max Richter)

Autor de más de 70 trabajos entre cine y televisión, el alemán Max Richter es el perfecto ejemplo de autor europeo refinado y profesional. En María, reina de Escocia crea una banda sonora de profundas raíces clásicas rebosante de delicadeza formal y que lo sitúa definitivamente en la cumbre de los grandes autores del viejo continente.

Pablo, el apóstol de Cristo (Jan A. P. Kaczmarek)

Infiel, El atardecer, Siempre a tu lado, Descubriendo Nunca Jamás, ¡qué grandes partituras! Como en el caso anterior de Richter, nos encontramos con un compositor que honra la tradición musical europea. Con Pablo, el apóstol de Cristo Kaczmarek nos deleita con un motivo central de increíble belleza, que se repite armoniosamente en gran parte de la banda sonora, pero que se ve acompañado de piezas incidentales más o menos étnicas cuya principal virtud es su perfecta descripción de la acción.

Inmersión (Fernando Velázquez)

2018 ha sido un año especialmente prolífico para Velázquez, pues en él ha escrito 8 scores entre cine y televisión. Sin embargo, el caso que nos ocupa, la película de Wim Wenders Inmersión, en realidad fue escrito en 2017, pero editado en el presente. El músico vasco, con ya unas 100 bandas sonoras a sus espaldas, se sumerge, nunca mejor dicho, en la emotiva historia de amor entre un ingeniero hidráulico y una biomatemática a través de melodías que dibujan a la perfección tanto el dramatismo del secuestro que sufrirá el personaje interpretado por James McAvoy como el propio idilio, eje central en el fondo del largometraje. Es una obra que seduce por su perfecta simbiosis entre temas oscuros y lúcidos.

Vengadores: Infinity War (Alan Silvestri)

Ready Player One, Vengadores: Infinity War y la reciente Bienvenidos a Marwen (nueva colaboración con su inseparable Robert Zemeckis) son los últimos scores del gran Alan Silvestri. Confieso mi particular decepción con su partitura para la película de Steven Spielberg, de la que esperaba un acabado más elaborado; sin embargo, la aparente desidia de ésta se convierte en clarividencia en la apoteósica Vengadores: Infinity War, auténtico 'tour de force' sinfónico. Es una partitura ejemplar que brilla en todos y cada uno de los temas de acción, sobresaliendo de manera especial la espectacular orquestación.

Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (James Newton Howard)

En muy raras ocasiones Newton Howard nos decepciona y, como es obvio, en este caso nos encontramos con una nueva partitura magistral en la que todos y cada uno de sus rincones son modelos perfectos del depurado estilo de un autor que es historia viva de la música de cine. Repite las melodías principales de la primera parte, pero no se limita a homenajearlas, sino que crea otras nuevas que trazan con singular habilidad una línea temática profundamente sugestiva llena de momentos exuberantes orquestalmente hablando.

El fotógrafo de Mauthausen (Diego Navarro)


Séptimo largometraje de ficción para la gran pantalla del gran Diego Navarro, El fotógrafo de Mauthausen es la confirmación del talento de un autor perfecto conocedor de la mecánica cinematográfica desde el punto de vista musical. En esta ocasión, el score es un canto a la libertad que acompaña con notable ingenio el devenir trágico del fotógrafo español Francesc Boix en el campo de concentración de Mauthausen, en especial gracias a su bellísimo tema central pero sin olvidar el sugestivo subrayado, muy alejado, por fortuna, de las estridencias del cine contemporáneo. Sutil y llena de emotividad.


La monja (Abel Korzienowski)

Korzienowski es de los poquísimos compositores cinematográficos que siempre dan en la diana. Con La monja, su arriesgada incursión en el cine de terror, no nos encontramos ante una excepción. Sí es cierto que el músico polaco ya demostró sus habilidades con el género en la serie Penny Dreadful, pero en este caso ha conseguido lo que parecía casi imposible: dotar al terror de un carácter intelectual que le confiere un acabado final mucho más efectivo. Es un score no sólo oscuro y casi apocalíptico, sino de una profundidad que lo sitúa muy por encima de la media.

El vicio del poder (Nicholas Britell)

Britell sólo ha escrito 9 bandas sonoras para la gran pantalla, y de ellas ya destacan La gran apuesta, la oscarizada Moonlight y, sobre todo, El vicio del poder, el peculiar biopic de Adam McKay sobre el político Dick Cheney, vicepresidente de la etapa Bush. Es una creación que sorprende por su gran versatilidad y, sobre todo, por su acertado atrevimiento en la arriesgada aproximación al clasicismo europeo.

 



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